Historia del Museo de Sitio Castillo San Pedro de Alcántara de la Isla de Mancera, bahía de Corral

Historia del Castillo

El Castillo San Pedro de Alcántara de la Isla de Mancera, forma parte del sistema fortificado de la Bahía de Corral y de la plaza Real de Valdivia, dependientes del Virreinato del Perú a partir del siglo XVII. El castillo es Monumento Histórico desde 1950. 

La instalación del sistema fortificado de la Bahía de Corral en la plaza Real de Valdivia, se inició por orden del virrey del Perú, Pedro de Toledo y Leiva, Marqués de Mancera, después de la incursión holandesa en 1643. Desde ese entonces, el puerto de Valdivia fue considerado como “La Llave del Mar del Sur”, ya que la operación del sistema fortificado permitía disuadir a las potencias enemigas de actuar exitosamente en el Pacífico Sur e inhibió posibles ataques al Virreinato del Perú.

En 1645 comenzó la construcción del castillo San Pedro de Alcántara siguiendo las recomendaciones del ingeniero mayor Constantino de Vasconcelos. Al sureste de la isla se levantó el Fuerte de Baides, dominando la desembocadura del río Tornagaleones. En distintos puntos de la bahía se levantaron, desde mediados del siglo XVII, los castillos de Corral y Niebla, el fuerte de Amargos y el sistema de baterías en ambas riberas que facilitaron en conjunto el desarrollo de fuego cruzado.

Entre 1760 a 1779 se trasladó la población de Valdivia a la isla, se iniciaron las obras de construcción de la Plaza Colonial, con sus almacenes, Caja Real, Sala de Armas y Palacio del Gobernador. Además del depósito general de pólvora en la cumbre del cerro y la Iglesia de San Antonio. En 1779 una asamblea de vecinos y autoridades acordó abandonar la isla, debido a sus deficiencias tácticas y de comunicación.

En 1820, Cochrane tomó por asalto Corral, como parte de una de las últimas incursiones militares por la Independencia, que culminaron con la toma de Chiloé en 1826. Desde entonces, el sistema fortificado pasó a la jurisdicción de la República de Chile.

La Isla de Mancera

Era llamada Guiguacabín por los indígenas, e Imperial y Constantino en los primeros años de la colonia española. Desde 1645 se le denominó Isla de Mancera, en honor al Virrey del Perú que ordena la refundación de la ciudad de Valdivia, abandonada luego del gran levantamiento mapuche de 1599, la instalación del Castillo San Pedro de Alcántara y la fortificación del puerto. 

La belleza natural de la isla se conjuga con su aspecto de aldea y el valioso patrimonio cultural mueble e inmueble que conserva. Estas características permitieron su declaración como Zona Típica en 1973.

Al recorrer la isla es posible observar el Castillo San Pedro de Alcántara, la Plaza Colonial, el Depósito General de Pólvora y el Puerto Colonial, disfrutar de sus playas y bosques como de los servicios y productos ofrecidos por sus vecinos.